Premios de Francia Presidente de TAGLegion d’Honneur
Transcripción del discurso ofrecido por el Sr. Robert Mitterrand al entregar el premio Legion d’Honneur al Sr. Talal Abu-Ghazaleh el 18 de julio de 1985.
Un escenario tan magnífico para una ceremonia tan maravillosa e invitados tan distinguidos como los que están presentes ciertamente merecen un discurso elocuente y nuestro amigo Talal, a quien le encantan los números, ¡ha elegido a un ingeniero para que lo condecore!
Por lo tanto me daré la satisfacción a mí mismo, al hablar de Talal, diciendo lo que pienso como un ciudadano francés común y corriente.
Observando el CV de Talal Abu-Ghazaleh me di cuenta de que ha hecho algo (como) mi hijo mayor y me dije a mí mismo: “No voy a venir con un discurso formal, convencional… el cual sonaría un poco frío. Voy a proceder como si estuviera condecorando a mi hijo; En ese caso, si lo estuviera haciendo, daría un discurso netamente espontáneo y sincero.”
Talal Abu-Ghazaleh, nacido en Jaffa, Palestina y ciudadano jordano, no tenía aún 20 años cuando se distinguió entre sus compañeros ante los ojos de la Liga Árabe, ganando premios y competencias entre cientos, tal vez miles de sus compañeros.
No tenía aún 30 años cuando Su Majestad, el Rey Hussein de Jordania lo premió con la Condecoración de la Independencia de su país. Tenía 40 años cuando el Estado de Bahréin lo premió con una condecoración que yo creo que es de naturaleza económica, llamada El Premio Internacional Mercurio de Oro por el desarrollo productivo y la cooperación internacional.
Luego siguieron otros honores, especialmente en su área de actividad profesional.
Pero, para llegar al tema de su profesión, comenzó en la Universidad de Beirut, adquiriendo un diploma muy importante de la Universidad Americana… debía tener aproximadamente 22 años en ese entonces. Luego, ingresó en la carrera de contador público, como inicio, y escaló en aproximadamente doce años la escalera hacia el éxito de una carrera muy, muy brillante, que lo llevo en poco tiempo a la presidencia de organizaciones, subsidiarias de las empresas especializadas más grandes en esa área, principalmente en América. Y lo encontramos, doce años después… déjenme calcular: 22+12= aproximadamente 34 años… a esa edad… copresidente de varias empresas americanas importantes en los países árabes, y luego, a los 34 años se dijo a sí mismo: “Tal vez ponga mi propio negocio, después de todo”, y con su optimismo legendario, — su sonrisa famosa en todo el mundo, yo diría, y con coraje, fundó una empresa que lleva su nombre. Dijo: “Esto es algo optimista”. Si le das tu nombre a una empresa, eso implica expectativa de éxito... de lo contrario no pondrías tu nombre en juego, especialmente cuando hay mucha competencia.
Triunfó al crear un grupo de compañías de las cuales es presidente de la empresa de participación con oficinas en Washington, París y Zúrich. Logró crear la empresa o grupo árabe más grande de todos los países que se especializan en contaduría pública, consultoría en administración de empresas, consultoría financiera y protección de marcas y patentes. Estas actividades son para destacar, y sin embargo al mismo tiempo que administraba estas empresas – no sé cómo pudo lograr todo esto, porque sé lo difícil que es – pudo compilar un diccionario de contabilidad. Fundó una asociación llamada ARAB SOCIETY OF CERTIFIED ACCOUNTANTS (Sociedad Árabe de Contadores Certificados) que fue apoyada por todos sus colegas de los países árabes, eligiéndolo Presidente de forma unánime. Esto nos da una idea de la notoriedad e importancia que ha adquirido en este ámbito.
En lo que respecta a Francia, ante todo, desde el punto de vista económico, tiene un mérito potencial. Reconoció que hay una mina inesperada de empresas medianas – o incluso pequeñas que tienen capacidad de producción de alta calidad y hombres muy competentes. Y gracias a su capacidad de juzgar a las empresas – que es parte de su trabajo y por otro lado si él triunfó, es porque sabe cómo elegir a su gente, por supuesto – su valuación de estas empresas francesas fue ciertamente excelente. Como consecuencia, fundó una organización en Francia que guía a estas pequeñas o medianas empresas hacia los mercados extranjeros, que hasta ahora tenían problema en llegar debido a los recursos limitados que tenían a su disposición.
Por esto, Francia le está muy agradecida y diría que éste es el gran mérito que estamos reconociendo hoy.
Además, entre él y Francia hay un vínculo sentimental y cultural: él ama a Francia y los franceses lo amamos a él. Vino a vivir a Francia en un pequeño paraíso, que les aconsejo descubrir un día, a unos 35 kilómetros al oeste de París; búsquenlo…verán que es así, es muy placentero, donde ha escondido a una dama que se encuentra hoy aquí: su nombre es Nuha, quien ha sido en los últimos 22 años su compañera más cercana, su mejor consejera y al mismo tiempo su mayor consuelo en momentos difíciles – supongo que has tenido ¿dos o tres momentos difíciles en tu carrera?
A pesar de todo, siempre ha mantenido la sonrisa. ¿Saben de dónde proviene la sonrisa? De ella – no sería posible de otra manera, y de sus cuatro hijos, que no son tan pequeños… tampoco tan grandes… bueno… su hijo mayor ya está alcanzando una cierta estatura.
Entonces, este vínculo con Francia fue una razón extra para nosotros… para que el Gobierno francés reconozca sus méritos y lo premie con la Legión de Honor (Legion d’Honneur) que tenemos el honor de presentarle ahora.
Talal Abu-Ghazaleh, en nombre del Presidente de la República y bajo el mandato que se nos ha conferido, lo nombramos Chevalier de la Legion d’Honneur.